lunes, 8 de enero de 2018

Tengo una EII y no puedo dormir.

Muchas personas con crohn o colitis ulcerosa no pueden dormir bien.
Son muchas las personas con enfermedad de crohn y colitis ulcerosa que se quejan de no dormir bien, de no tener una buena calidad de sueño, tanto cuando tienen brote como cuando la enfermedad está aparentemente controlada. Y es que la relación entre los trastornos de sueño y las enfermedades inmunomediadas es de sobra conocida habiendo varios estudios que apoyan la relación entre el sueño y la función del sistema inmune. 
Así, la función del sistema inmune se vería favorecida por un sueño adecuado, mientras que la privación del mismo provocaría el efecto contrario. Las alteraciones de sueño presentes podrían desembocar en un agravamiento de algunos síntomas, como el dolor y la fatiga, influyendo al mismo tiempo en el empeoramiento del curso de la enfermedad.
En otras pablas, si no se tiene un sueño de calidad y hay alteraciones en el patrón de sueño, puede empeorar el funcionamiento del sistema inmune que a su vez derivaría en el aumento de la producción de citoquinas inflamatorias.
De hecho, es curioso que las citoquinas implicadas en la regulación del ciclo sueño-vigilia también han sido relacionadas con el origen y la evolución de las enfermedades inflamatorias crónicas, incluyendo la EII. Más aún, la falta del sueño hace que aumenten también los niveles circulantes de los mediadores inflamatorios IL-6, TNF-a, y PCR. 
Las personas con crohn y colitis ulcerosa suelen manifestar quejas cuando se les pregunta sobre la calidad y cantidad de su sueño, las cuales, según diferentes estudios, se sitúan entre el 82% de los pacientes con una EII activa frente al 52% de los que la mantienen inactiva. Es llamativa la cifra de los pacientes con la enfermedad inactiva, sin síntomas, y surge la pregunta de por qué es así.
Para responder a la pregunta algunas investigaciones se han centrado en estudiar los casos de estos pacientes, en los cuales, a pesar de ser asintomáticos, un 62% de ellos presentan en sus muestras histológicas altos niveles de inflamación. Lo que implicaría que la enfermedad se puede estar activando, aunque no haya manifestaciones de otros síntomas.
En este sentido, la organización americana Crohn’s and Colitis Foundation ha señalado que los pacientes con crohn en periodos de remisión de la enfermedad y con quejas subjetivas sobre el sueño tendrían el doble de probabilidades de padecer un brote en un periodo de tiempo menor a seis meses, una asociación que no parece estar presente en los pacientes con colitis ulcerosa.
Con este panorama la gran pregunta es “¿qué puedo hacer para dormir mejor?”
Las alteraciones del sueños relacionadas con la EII no siempre tienen porqué responder a la medicación aunque un tratamiento con un suplemento de melatonina ha demostrado mejoras de la situación en modelos animales con colitis ulcerosa.
Por otro lado, no todas las personas son partidarias de tomar medicamentos para poder dormir bien. Si se tiene en cuenta todo esto, las intervenciones conductuales para la fatiga, incluida la actividad de estimulación y reencuadre cognitivo, utilizada para condiciones como el síndrome de fatiga crónica, pueden ser un valor a explorar en las personas con EII.
Estos son algunos consejos orientativos para dormir mejor cuando se tiene crohn o colitis ulcerosa:
  • Sudores nocturnos. Los sudores nocturnos son comunes cuando la enfermedad está activa.  Se pueden usar pijamas ligeros o darse una ducha o baño antes de ir a dormir.
  • Dolor. En la barriga o en las articulaciones… es habitual tener dolores durante un brote. En este caso puede ayudar tomar paracetamol. El remedio tradicional de ponerse calor (una manta eléctrica o una bolsa de agua, por ejemplo) en la barriga, también puede aliviar este síntoma.
  • Comer mucho por la noche. A veces la falta de sueño puede estar  ligada con cenas copiosas por lo que evitarlas puede ser una buena idea. Además, hay que recordar que  el aparato digestivo funciona con más eficiencia por la mañana y que a muchos pacientes les sienta mejor hacer 6 pequeñas comidas a lo largo del día que 3 grandes comidas.
  • Reflujo. El reflujo gástrico es un problema común con en la EII que empeora cuando Se empeora hay una obstrucción del intestino delgado que hace que la comida vuelva hacia arriba. El reflujo puede controlarse con medicamentos específicos que el especialista de digestivo puede prescribir
  • Diarrea. Es bastante complicado dormir de un tirón si se tiene que ir varias veces al baño durante la noche. Quizás, el cenar unas horas antes de acostarse y que el baño sea la última parada antes de meterse en la cama pueden ayudar.  
  • Ansiedad. Muchas personas con crohn y colitis ulcerosa sufren depresión y ansiedad por culpa del impacto que la enfermedad tiene en su vida. Para recuperar la calma se pueden practicar actividades relajantes como la respiración profunda o la meditación. Es esta situación, la ayuda de un profesional de la Psicología puede ser determinante.
Sin duda, el personal de las unidades especializadas en EII puede apoyar y ayudar a restaurar una buena calidad de sueño. Es importante comentarles el problema para encontrar una solución de forma conjunta entre sanitarios y pacientes. 
Fuentes
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